domingo, 19 de abril de 2009

La Risoterapia, mas que una carcajada



Despues de haber terminado un taller de Risoterapia con mas de 60 abuelos y abuelas de los Muermos y en medio de un suculento almuerzo organizado por la Unión comunal de adultos mayores, me encontre derepente sentado al lado de un señor que calculo tendria unos 65 años y al cual le pregunto, y...como esta?, y él despues de un rapido reconocimiento me responde: "mire, bastante bien, lo unico malo es que siento que tengo la pierna izquierda medio helada". Bueno, me dije, y con el unico afan de ir en busca de algún chal, me agache a mirarle la mentada pierna...y caramba!!, el caballero no tenia su pierna izquierda!!...me levanto, lo miro con una cara que mezclaba el pudor con la tentación de risa, y tras un par de segundos, reventamos ambos en una carcajada que contagio a varios de los comensales que estaban en la mesa.




En ese momento, me emocione muy profundamente al ver a una persona que teniendo amputada su pierna por efecto de la diabetes, tenia no solo el animo sino que también la inteligencia para reirse de su "problema" y de paso, hacer reir a los que lo acompañaban. La reflexión que vino después es la que comparto en estas lineas a propósito de la Risoterapia.




Este metodo terapéutico, que de entrada no invita a tomarselo muy seriamente, ha sido extensamente reconocido y validado como un agente tremendamente eficaz en los procesos que acompañan a los procedimientos medicos, en los casos de enfermedades cronicas e irreversibles, como el cancer, el sida y la diabetes.




No es que por si sola la risa cure, pero cuando un proceso de recuperación asociado a una enfermedad grave carece de un estado de animo positivo, se nota y bastante. Y asi queda demostrado con el relato que da inicio a este texto. El abuelo de los Muermos es capaz de llevar y vivir con una enfermedad importante, a ratos invalidante, pero que no le impide disfrutar y vivir un taller de risoterapia, un almuerzo con amigos, una caminata por la lluvia de regreso a casa.




La risoterapia es mas que una carcajada, es abrir una posibilidad real para mejorar estados animicos adversos, situaciones complicadas o simplemente para mejorar en el dia a dia nuestra relación con nuestros pares. La risoterapia, y asi me lo enseñaron en los Muermos, nos ayuda a sentirnos mejor con lo que somos y seremos.








viernes, 3 de abril de 2009

Reconociendose en colores

Este es un texto presentado en la revista de psicología de la UST Puerto Montt el 2008. Es un intento de articulación entre una notable experiencia comunitaria con lo que nos ofrece el psicoanálisis lacaniano.

Re-Conociéndose en colores
Una lectura lacaniana de los Cuerpos Pintados de Carelmapu
Ps. José Cariaga Rubilar


Con la excusa razonable de poder aportar con un articulo a esta Revista - invitación que dicho sea de paso, agradezco en profundidad - me he tomado la libertad de articular algunas ideas, a propósito de una experiencia poco común y por lo mismo subversiva, (en un sentido que, entendemos, interpela al sujeto del psicoanálisis) que se lleva a cabo en Carelmapu, comuna de Maullín.

Dicha experiencia, que tiene como telón de fondo la ruralidad y la rigurosidad de toda una vida ligada al mar, moviliza a nueve mujeres a desnudar sus historias menos felices en silenciosas imágenes que sin embargo provocan ecos y sonidos que invitan a la reflexión. Entre los cuerpos de estas mujeres se dejan ver curantos, ventanas, tejuelas y flores que transmiten pasión, dolor y preguntas respecto a la enigmática interrogación que Freud nos transmite en los albores del psicoanálisis y que sigue siendo piedra angular de la reflexión analítica hasta hoy… ¿Qué desea una mujer?

No pretendo aventurar una respuesta en estas pocas líneas, pero si me interesa articular algunos conceptos que el psicoanálisis adopta y que utiliza para intentar dar respuesta a la pregunta enunciada. Uno de esos conceptos es el Cuerpo, y principalmente el cuerpo en relación con la histeria.

Para Freud, el cuerpo de la histérica representa un lugar particularmente sensible a las representaciones psíquicas inconscientes, a través de lo que denomina conversión, manifestación innegable de las pulsiones. Para Freud, la histeria era un lugar de lenguaje común del inconsciente perfectamente legible y en consecuencia interpretable. Si el cuerpo habla, el problema entonces no es escucharlo, sino traducirlo.

Asumiendo que la lectura lacaniana propone siempre un retorno a Freud, es pertinente señalar lo que para el padre del psicoanálisis develaban sus histéricas. Ahora, en Lacan lo que podemos encontrar es una lectura que permite entender al cuerpo en tres registros: imaginario, simbólico y real. Imaginario en tanto constituyente del Yo y del lugar de la(s) falta(s) del sujeto; Simbólico en tanto lugar que se reserva para los significantes (inscriptos en este caso, en el cuerpo de la Histeria); y Real, en tanto cuerpo que escapa de toda significación y que se instala como barrera entre los sexos.

Dejemos el tema del Cuerpo para introducir un segundo concepto que nos servirá para analizar la temática que nos convoca: el Significante.

Para Lacan, el significante es aquel elemento del discurso, registrable en los niveles consciente e inconsciente y que representa al sujeto, a la vez que lo determina. En términos sencillos (asumiendo el riesgo de resumir) el concepto enunciado permite orientar el análisis desde el campo del lenguaje, lugar en donde se develan los primeros rasgos de la cura y se despliegan las fallas del sujeto.
El significante es un concepto que se toma prestado de la lingüística y que Lacan invierte para poder dar cuenta de la autonomía del significante respecto a la significación. Esta autonomía es la que permite conformar las cadenas de significantes que develan el deseo inconsciente del sujeto en su discurso.

Los Cuerpos Pintados de Carelmapu son, como decíamos, una expresión silenciosa de un discurso que las mujeres sostienen respecto a su imagen de Mujer, de mujer que no se reconoce en un cuerpo sino hasta que es confrontada con lo Real del hombre (en tanto lugar), aquel Real que se impone por la fuerza y que se alimenta de la historia tolerada bajo el significante del Amor.

El dialogo que las mujeres artesanas y pescadoras van dibujando a través de los trazos de pintura, llaman la atención debido a que no solo es la expresión artística de un deseo reprimido lo que se refleja en cada espalda y cadera, sino también se ve nítidamente como estas mujeres comienzan a re- habitar un cuerpo que estaba adormecido; desconocido quizás por que la rutina se impone y el significante en consecuencia se adormece en ese espacio.

Significante que da cuenta de un cuerpo que permite ser habitado por el deseo de ser en el mundo, de validarse y reconocerse. Sin embargo, la paradoja se instala cuando las mujeres se despojan de sus ropas y se visten de cientos de significantes (la tejuela, el curanto, la flor, la ventana) que mas que abrigarlas, las expone desde lo que Lacan nos indica, diciendo que “por medio de su cuerpo mismo, el sujeto emite una palabra que, como tal, es palabra de verdad, una palabra que ni siquiera sabe que emite como significante. Por que siempre dice mucho mas de lo que quiere decir, siempre mucho mas de lo que sabe decir” (Los Escritos Técnicos - 1954)

Agrego un elemento más: no son solo las mujeres las que se exponen en sus atuendos aventureros, sino que además somos nosotros los que quedamos, en tanto sujetos de lenguaje, expuestos frente a la imposibilidad de poder decirlo todo a través de las palabras. Nos sometemos al peso del significante en cualquiera de sus expresiones y es la expresión del cuerpo pintado la mejor forma de reconocer dicha interpelación.

Avanzando hacia el cierre del articulo, me detengo en el enunciado que encabeza este trabajo: el Re – Conocerse. Tras la experiencia de hacer metáforas de sus miedos, deseos y angustias a través de los colores y los relatos, y tras mirarse una y otra vez en el espejo, estas mujeres pudieron encontrar un sentido a esos enigmas que se plasman como síntoma en una convivencia compleja con la vida real.

Es pertinente declararlo aquí: No hay cura!, seria ambicioso sino pretencioso el insinuarlo, pero me atrevo a señalar sin embargo, que hay un intento atrevido en cada una de estas mujeres, para reconciliarse con una historia aun inconclusa, que invita a despojarse de los ropajes imaginarios para vestirse de los significantes que nos sitúan como sujetos en el mundo. Vaya apuesta!.


Post Scriptum: Dedicado cariñosa y respetuosamente a todas las mujeres artesanas, pescadores y emprendedoras de la comuna de Maullín.

Para más información de esta experiencia, contactarse con la Unión Comunal de Talleres Laborales de Maullín. Actualmente estas obras se exponen en el teatro municipal de dicha comuna.